San Aniceto (155 - 166)
Papa XI
Dos noticias muy concretas: procedía de Emesa (Siria) y, según Eusebio, llegó a reinar once años. Roma era ya, en esos tiempos, el centro que atraía desde todos los rincones de la cristiandad, y no sólo a los grandes maestros de la ortodoxia, sino también a Marción y a Valentín (130? - 160?), los predicadores del gnosticismo que daban la sensación de que el triunfo de su causa dependía de lo que sucediera en la gran capital del Imperio. Era inevitable que se produjera cierta confusión, pues eran muchos quienes establecían una relación de dependencia con el hecho mismo de la capitalidad. Poco después de su elección, Aniceto recibió la visita de san Policarpo de Esmirna, octogenario, que solicitaba del papa una decisión respecto a la fecha en que cada año debía conmemorarse la Pascua, esto es, la fecha correspondiente al 14 del mes lunar de Nisan. Roma no paraba mientes en la fiesta anual: cada domingo conmemoraba la Resurrección del Señor. Por lo tanto, san Aniceto no opuso ningún obstáculo a lo que le solicitaban. Policarpo celebró la misa en presencia del papa manifestando así la perfecta comunión entre ambos.

Policarpo sumó sus esfuerzos a los de otros grandes colaboradores de la Sede Apostólica empeñados en la lucha contra el gnosticismo. Entre ellos hay que destacar a Hegesipo, autor de importantes obras, al ya mencionado Justino y, sobre todo, a Ireneo, discípulo de san Policarpo. Probablemente fue también Aniceto quien erigió la lauda sepulcral de San Pedro en el Vaticano, que se menciona ya como lugar de peregrinación a principios del siglo iii y cuya existencia han confirmado las modernas excavaciones. No existe, en cambio, comprobación de la noticia de que san Aniceto hubiera adoptado las primeras disposiciones acerca del traje clerical, prohibiendo a los presbíteros el uso de melena larga. La tradición no le cuenta tampoco entre los mártires.


Javier Paredes - Diccionario de los Papas y Concilios

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