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HISTORIA DE LA IGLESIA

EL FINAL DE LA LUCHA DE LAS INVESTIDURAS
a) Hacia el final de la lucha de las investiduras

Papa Victor III (beato)
 
Víctor III (1086-1087)
Un año pasó entre la muerte de Gregorio VII y la elección de su sucesor, el abad de Montecasino, Desiderio (24 de mayo de 1086). Desiderio no quería aceptar un cargo demasiado pesado y aceptará su elección solamente diez meses más tarde. Bajo el nombre de Víctor III, dirigió la Iglesia solamente durante un semestre.

Urbano II (1088-1099)

Papa Urbano II
 
Eudes (Udo) descendía de una familia noble, cuyas posesiones se situaban en Binson, en el Mame. Su padre era vasallo de los condes de Champaña de las casa de Blois-Chartres, quizás fuera señor de Lagery. Probablemente, Eudes nació en Chátillon-sur-Marne, en torno a 1035, y tendría alrededor de 50 años en el momento de su ascensión al pontificado. Destinado muy pronto al estado clerical, estudió en la escuela catedralicia de Reims, bajo la dirección de Bruno de Colonia, el futuro fundador de la Cartuja.

Nombrado arcediano de Reims, durante el episcopado de Gervasio (1055-1067), después de su muerte, ingresó en el monasterio de Cluny, del que fue prior desde 1070, donde permaneció una decena de años. Fue un período de intensa actividad y de profundización religiosa, que marcó al futuro pontífice. La etapa cluniacense lo puso directamente en contacto con las grandes cuestiones de política eclesiástica a nivel europeo. Fue en Cluny, bajo el abadiato de Hugo, donde Eudes vivió la explosión del conflicto entre el papa y el emperador. Las grandes líneas de su actividad pontificia —el signo monástico de su política eclesiástica, el particular interés por España, la cruzada y la reforma administrativa de la curia romana— fueron en gran parte forjadas en Cluny.

En 1079 viaja a Roma para defender los intereses de Cluny y allí se encontró por primera vez con el papa Gregorio VII, que lo retuvo en Roma y lo consagró obispo de Ostia en 1080. Eudes se convirtió en uno de los consejeros íntimos de Gregorio VII.

Eudes de Chátillon, cardenal-obispo de Ostia, antiguo prior de Cluny, fue elegido papa por unanimidad, a la tercera votación, el 12 de marzo de 1088 en Terracina. La elección del nombre de Urbano pudo estar en relación con el día de la muerte de Gregorio VII —el 25 de mayo, fiesta de San Urbano—, quien lo había designado como su eventual sucesor.

Urbano II fue un heredero del pensamiento de Gregorio VII. Hábil diplomático, esperó algunos años antes de renovar los decretos contra el nicolaísmo, la simonía y la investidura laica. La organización de la primera cruzada le aseguró un gran prestigio.

Pascual II (1099-1119)

Papa Pascual II
 
Se llamaba Reinaldo, había nacido en Bieda, en la Romana, era hijo de Crescencio y de Alfatia, descendientes de una familia de orígenes oscuros. De joven entra en un monasterio benedictino cerca de Vallombrosa. Quizás no tuvo una formación intelectual suficiente, pero poseía una gran habilidad administrativa. A la edad de 19 años, su abad le encargó seguir los asuntos de su monasterio en la curia romana. Gregorio VII lo nombró abad de San Lorenzo extramuros de Roma, y después del sínodo de Cuaresma de 1074, cardenal presbítero de San Clemente. Estos dos nombramientos parecen indicar que Reinaldo había abrazado los ideales de la reforma. Ignoramos si en San Lorenzo había ya monjes cluniacenses en el momento de ser nombrado abad Reinaldo, pero, si Reinaldo no fue cluniacense, debió de estar muy cerca de este movimiento monástico.

Reinaldo reaparece en la elección de Urbano II en Terracina y bajo este papa cumplió una de sus más importantes misiones, una legación a España (finales 1089-1090) en el curso de la cual debió resolver muchos asuntos importantes: la dimisión del obispo de Compostela bajo presión del rey Alfonso VI de Castilla y León; la reorganización del arzobispado de Tarragona y la organización eclesiástica de las regiones reconquistadas.

Urbano II murió el 29 de julio de 1099 en la fortaleza de los Pierleoni. La influencia del emperador y de los partidarios de Clemente III era muy fuerte en Roma. La elección de Pascual II tuvo lugar, por unanimidad, el 13 de agosto de 1099 en San Clemente, la iglesia presbiteral de Reinaldo. Seguramente escogió el nombre de Pascual en recuerdo de Pascual I (817-824), el papa que había asegurado al papado una soberanía en los Estados pontificios garantizada por la protección imperial.

En el momento de la elección de Pascual II, la situación política de la ciudad de Roma era precaria. De muchas maneras intentó convencer a Enrique V para que le ayudase a recobrar las antiguas posesiones de la Iglesia romana. En el interior de la ciudad, Pascual II se pudo apoyar en los Pierleoni. En signo de reconocimiento creó cardenal a uno de los hijos de esta familia, Pedro (el futuro Anacleto II). El apoyo a los Pierleoni sublevó a los Frangipane, los grandes rivales de los Pierleoni en el campo imperial.

Pascual II consiguió, al fin, expulsar al antipapa Clemente III. Sus dos sucesores, Teodorico de Albano (1100-1102) y Alberto de Silva Cándida (1102), fueron hechos prisioneros y condenados a la vida monástica. Un tercer antipapa, Silvestre IV (Maginulfus), fue obligado a abdicar por Enrique V en 1111.

Durante su etapa de cardenal no se ocupó de los asuntos del Imperio. Elegido papa, Pascual II continuó la política de su predecesor y no quiso hacer ninguna concesión en la cuestión de las investiduras. En este sentido, el papa tomó una postura claramente negativa desde el comienzo de su pontificado. El 3 de abril de 1102, en un sínodo en Letrán, el papa excomulgó al emperador, no a causa del cisma en que se encontraba la Iglesia, sino por la investidura de los laicos. El papa se opuso también al rey de Inglaterra.

Enrique V prometió prestar un juramento de obediencia y condenar la política eclesiástica de su padre. Pero el cambio político imperial no tuvo lugar. El 22 de octubre de 1106 el papa celebró un sínodo en Guastalla para arreglar las relaciones entre el Imperio y la Iglesia, que no obtuvo resultado alguno, lo que permitió que se reforzara la posición de Enrique V algunos meses después de la muerte de su padre (7 de agosto de 1107).

Pascual II se refugia en Francia. Las diferentes posiciones papales e imperiales se endurecen como muestran los decretos conciliares de Troyes (Ascensión de 1107), Benevento (1108) y Roma (1110), que prescriben que toda persona que hubiera sido introducida en un oficio eclesiástico por un laico perdería su dignidad y sería excomulgado.

El sábado 4 de febrero de 1111, en la iglesia de Santa María in Turri, a la entrada del Atrium de San Pedro, los delegados del rey firmaron un acuerdo con el papa, que fue confirmado el 9 de febrero por el rey en Sutri.

En el sínodo de Letrán de 1112 el papa pronuncia una confesión de fe: ne quis de fide ipsius dubitaret, revoca el privilegio de 1111, pero no re-excomulga al emperador. El emperador viajó en 1116 a Italia para tomar posesión de los bienes de Matilde de Canossa (muerta en 1115) y las negociaciones comenzaron de nuevo. El emperador ocupó Roma en la primavera de 1117 e hizo coronar emperatriz a su mujer Beatriz, en la fiesta de Pentecostés, por el arzobispo de Braga, el futuro antipapa Gregorio VIII (1118-1121). En el mes de marzo de 1116, cuando Pascual II quiso nombrar prefecto de la ciudad a uno de los hijos de Pierleoni, una revuelta de romanos le obligó a abandonar Roma. El papa se refugia en Benevento, abandonando Roma en manos de Enrique V, y no pudo reentrar hasta el 14 de enero de 1118. Murió el 21, fue enterrado en la basílica de Letrán y su tumba desapareció.

Pascual II no fue más que un diplomático. Una solución de compromiso se estaba elaborando, que fue expuesta y difundida por Yvo de Chartres.

Gelasio II (1118-1119)

Papa San Gelasio II
 
Juan nació en Gaeta, entre 1060 y 1064. Era hijo de Juan Cumulo, de la familia Caetani, y, quizás, sobrino del famoso cardenal obispo Juan de Tusculum, lo que explicaría su rápida ascensión romana. En Montecasino, donde tuvo como maestro al abad Desiderio, escribió varias vidas de santos. Está en Roma, en 1088, como subdiácono. En el mismo año recibe el diaconado. El 30 de noviembre de 1101 es creado cardenal de Santa María in Cosmedin, y algo más tarde fue nombrado canciller pontificio. Después de los sucesos de 1116 se retira a Montecasino; pero a la muerte de Pascual II fue elegido papa con el nombre de Gelasio II, el 24 de enero de 1118, en la iglesia de Santa María in Pallara.

Los soldados del emperador, conducidos por Cencío Frangipane, penetraron en la iglesia y encerraron a Gelasio en una torre cerca del Arco de Tito. El papa, no obstante, fue liberado y conducido a Letrán. El emperador llegó a Roma y el papa se embarcó precipitadamente hacia Gaeta. Gelasio no había aceptado ratificar el privilegio de investidura otorgado por Pascual II. Enrique V procedió, el 8 de marzo, a la elección del cardenal Mauricio Bourdin, arzobispo de Braga, que tomó el nombre de Gregorio VIII.

Gelasio fue consagrado en Gaeta el 9 de marzo; un sínodo reunido en Capua excomulgó al emperador y al antipapa el 9 de abril. La respuesta de Enrique V fue inmediata, se hizo coronar emperador en San Pedro, el 2 de junio, por el antipapa, pero debió abandonar la ciudad de Roma a causa de los disturbios. El 5 de julio, Gelasio logró entrar en Roma en secreto, pero ante la oposición violenta de los Frangipane salió para Pisa, después a Genova y, por fin, a Marsella. En Francia se encontró con Luis VI en Maguelone. En Vienne, en enero de 1110 celebró un concilio cuyas actas se han perdido. Otro concilio habría tenido lugar en Reims para tratar de los asuntos de la Iglesia con el Imperio y de la reforma. Poco después, en Macón, se sintió enfermo y fue llevado a Cluny, donde murió el 28 de enero de 1119. Antes de morir designó como sucesor a Conon, obispo de Palestrina, pero, ante su rechazo, Guy de Borgoña fue elegido papa, con el nombre de Calixto II.

Calixto II (1119-1124)

Papa Calixto II
 
Hijo de Guillermo, conde de Borgoña, y emparentado por parte de su madre con los duques de Normandía, Guy nació hacia mediados del siglo XI. Probablemente joven, fue nombrado arzobispo de Vienne, en 1088. En 1100, Pascual II lo envió a Inglaterra, donde se encontró con Enrique I Beauclerc y con San Anselmo. Después de los asuntos del privilegio de Pascual II sobre las investiduras (1111-1112), Guy juega un papel importante. Recibe dos cartas de Pascual II, una en la que es llamado apostolicae sedis vicarius, que no puede ser más que un título, y otra por la que el papa le invita a celebrar un concilio en Vienne, en septiembre de 1112, con muchos obispos. En el concilio dictaminó que «bajo el dictado del Espíritu Santo [...] era herética toda investidura dada por una mano laica»; rehusa una vez más el privilegio acordado entre Pascual II y Enrique V y excomulga al rey. El papa era invitado a confirmar las decisiones conciliares. Pascual II ratificó lo que se había hecho en Vienne el 20 de octubre de 1112.

En los años 1115 a 1117, Guy reaparece como legado pontificio. A la muerte de Gelasio II, los cardenales de Ostia y Prenetre, que habían acompañado al papa en el exilio, eligieron como papa a Guy, arzobispo de Vienne —en Cluny el 2 de febrero—, prefiriéndolo al abad de Cluny, Poncio. Guy fue coronado en la catedral de Vienne con el nombre de Calixto II. En los días siguientes, el papa recibió cartas de adhesión del resto de los cardenales, de la población de Roma, del clero y del pueblo. Como la elección no fue unánime, algunos cardenales-presbíteros protestaron y pidieron al papa que convocara un concilio para tratar los problemas de la paz y de la libertad de la Iglesia.

Calixto convoca un gran concilio en Reims en el otoño de 1119 consagrado a la búsqueda de un consenso con el rey de Germania; esperando su celebración, presidió un concilio en Toulouse. En él se adoptan medidas contra la simonía y la dispersión de los bienes eclesiásticos; excomulga a todos los que «condenen el sacramento del Cuerpo y la Sangre del Señor, el bautismo de los niños, el sacerdocio y las otras órdenes eclesiásticas, así como los pactos de los matrimonios legítimos», acusaciones que parecen relacionarse con Pedro de Bruis y sus compañeros, y, en general, toda forma de predicación itinerante. En octubre se entrevista con el rey francés Luis VI en Etampes. Algunos días más tarde se encuentra en París con Guillermo de Champeaux, obispo de Chálon-sur-Marne, y con Poncio, abad de Cluny, a quien Calixto había enviado a visitar a Enrique V para presentarle las bases de un compromiso: la prohibición de la investidura por el anillo y la cruz, el mantenimiento de un juramento de fidelidad de los obispos al rey. El 20 de octubre se abrió el concilio de Reims, que prohibió la investidura de manos de los laicos, de las iglesias y de las propiedades eclesiásticas, de los obispados y de las abadías; condenó el concubinato de los clérigos y el derecho hereditario en la transmisión de las dignidades eclesiásticas. El concilio terminó en presencia del rey de Francia con la excomunión de Enrique V.

Después de Reims, Calixto se encuentra con el rey de Inglaterra, Enrique I Beauclerc. En diciembre canoniza en Cluny al abad San Hugo. El 3 de junio del año siguiente entra en Roma, donde es solemnemente entronizado en San Pedro. Viaja al sur de Italia para buscar la ayuda de los normandos. Retorna a Roma, toma a su rival el antipapa Bourdin, que se había refugiado en Sutri, y el 23 de abril lo hace desfilar por las calles de Roma sobre un camello sosteniéndole el rabo.

El Concordato de Worms (23 de septiembre de 1122)

Emperador Enrique V
 
En Alemania, en la dieta de Goslar de 1121, Bruno, arzobispo de Tréveris, aún fiel al antipapa Bourdin, hizo acto de sumisión a Calixto II. En la Dieta de Würzburg (29 de septiembre), el obispo de Spira y el abad de Fulda son enviados a pedir al papa la convocatoria de un concilio «donde el Espíritu Santo decida lo que los hombres no son capaces de resolver». El 19 de febrero, Calixto II recibe a los embajadores en Benevento y dirige al rey una carta en un nuevo tono, casi amigable. Una nueva legación parte hacia Alemania para participar en una nueva dieta prevista para el 29 de junio en Würzburg. Esta dieta no se celebró y se decidió convocar un concilio general para el 8 de septiembre en Maguncia, aunque, en realidad, se celebró en Worms. La negociación fue larga y minuciosa y en algún momento violenta. Por fin, el 23 de septiembre las dos partes llegaron a un acuerdo. Enrique V renunciaba a la investidura por el anillo y la cruz y garantizaba la elección canónica y la libre consagración de todas las iglesias del reino; devolvía los bienes y los regalía beati Petri y se comprometía a favorecer la restitución de todos los bienes eclesiásticos y laicos usurpados durante la guerra. El rey recibía en compensación el compromiso de que, en los países germánicos, las elecciones de los obispos deberían celebrarse en presencia del rey, quien, en caso de conflicto, después de haber escuchado al metropolitano y los obispos de la provincia, se comprometía a apoyar la sanior pars. El rey investiría al elegido con el cetro. En las otras partes del Imperio la investidura tendría lugar seis meses después de la consagración. Toda intervención real quedaba excluida en los territorios dependientes de la Iglesia de Roma. Enrique V firmó el acuerdo, y el cardenal-obispo de Ostia reintegró al rey al seno de la Iglesia. El 13 de diciembre de 1122, el papa daba oficialmente su acuerdo. El concordato de Worms fue posible por la presencia de un papa ligado familiarmente con Enrique V. La lucha de las investiduras había dado sus frutos. Después de haber celebrado la victoria del papado por el concilio I de Letrán el 18 de marzo de 1123, Calixto murió en Roma el 13 o 14 de diciembre de 1124.

b) El concilio I de Letrán (1123)
La celebración de un concilio en la basílica de San Juan de Letrán puso en evidencia la función universal del episcopado romano. Sus trabajos marcaron el fin de las reformas de la época gregoriana. La asamblea conciliar se abrió la tercera semana de Cuaresma (el 18 o 19 de marzo de 1123), la sesión de clausura tuvo lugar el 27 de marzo. El número de asistentes oscila según las fuentes: 997, 500, 300, pero según la más fiable el número de padres conciliares no superó los 200.

La decisión real de abandonar la investidura por el anillo y la cruz fue ratificada solemnemente. Se creó un tumulto ante la lectura de la concesión hecha al emperador: «Los obispos alemanes deben ser elegidos en la presencia del rey y deben recibir los regalía por su cetro». Los padres gregorianos exclamaron: Non placet, non placet. El papa dio una respuesta conciliadora, afirmando que «se trataba de que la paz fuera restablecida [...] tales decretos no deben ser aprobados, sino tolerados».

La decisión del concilio (canon 15) de volver universales los antiguos decretos relacionados con la «Tregua de Dios» refuerza la solución del conflicto con el Imperio con una legislación de carácter general. El canon 8 consagra los derechos del obispo en la administración de los bienes eclesiásticos. La voluntad de consolidar la autoridad episcopal aparece claramente en otros cánones: «la absolución de la excomunión está reservada al ordinario» (canon 2); «los monjes deben obediencia al obispo en la administración de los sacramentos y en la celebración de misas solemnes» (canon 16). El canon 10 concede un nuevo impulso a los privilegios de los cruzados.


ÁLVAREZ GÓMEZ, JESÚS. (2001). HISTORIA DE LA IGLESIA. MADRID: BIBLIOTECA DE AUTORES CRISTIANOS

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